Deus

Deus

En Deus, los jugadores buscan desarrollar sus propias civilizaciones en un entorno compartido. Cada jugador arranca la partida con cinco cartas de edificio, y en su turno puede usar una de esas cartas para construir un edificio o descartar una o más cartas para hacerle una ofrenda a un dios. Las cartas vienen en seis colores: rojo para lo militar, verde para la producción de recursos, azul para el comercio, marrón para el puntaje, violeta para los templos y amarillo para una variedad de efectos. Cuando construís un edificio, lo ponés en el lugar correspondiente del tablero modular —cuyo tamaño depende de la cantidad de jugadores con las losetas hexagonales formadas por siete círculos de paisaje—, después ubicás la carta en tu tablero personal en la pila de color correspondiente y activás el poder de todas las cartas que ya tenés ahí, empezando por la de más abajo. Cuando hacés una ofrenda, descartás cartas y después recibís la ayuda de un dios asociado a una de las cartas que tiraste, y la cantidad de cartas determina qué tan fuerte es esa acción. Enseguida volvés a robar hasta tener cinco cartas en la mano. La partida termina cuando todas las aldeas bárbaras del tablero quedan rodeadas y son atacadas o cuando se construyen todos los templos. El que junta más puntos gana.