Dragons

Dragons

En Dragons, vivís la experiencia de ser un dragón, lanzándote en picada desde el cielo para agarrar todo tipo de cosas. Obvio que querés tesoros, porque ¿qué dragón no se vuelve loco por el brillo? Pero también necesitá morfi, así que llevate un par de vacas o ovejas por el camino para mantener la panza llena. Agarrá alguna armadura o escudos como tesoros de soldados caídos que pensaron que te podían bajar, poné tus garras en algún anillo cheتو (perdón, cheto), y ojo con los ítems malditos que parecen lindos pero al final te matan los puntos. Para jugar, mezclás el mazo de cartas y lo dividís en varios mazos más chicos. Un jugador agarra el primer mazo, pone la carta de arriba boca arriba en la mesa y pasa el mazo al siguiente. Los jugadores siguen bajando cartas y pasando el mazo —con tantas pilas boca arriba como jugadores haya—, pero también podés reclamar una de las pilas poniendo tu figura de dragón encima. Una vez que todos menos uno reclaman una pila, el jugador que queda se lleva las cartas que sobraron en el mazo junto con la pila final. Después agarrás el siguiente mazo y repetís el proceso hasta repartir todos los mazos entre los jugadores dragón. En ese momento los jugadores comparan lo que juntaron, y el que ligó menos comida queda afuera del juego. (En partidas de cinco o seis jugadores, te fijás por separado quién juntó menos ovejas y quién menos vacas, y esos dos quedan eliminados). Por último, los dragones que quedan suman el valor de su botín para ver quién gana.